La
felicidad es un estado emocional que manifestamos cuando nos sentimos en paz interior,
con positivismo y con la sensación de haber llegado a una meta; por lo tanto
siempre podemos mejorar este estado.
Ser
feliz está directamente relacionado con el entorno social en el que crecemos,
con las experiencias vividas a lo largo de nuestras vidas. Cuando somos pequeños
absorbemos conocimientos y aprendemos a partir de lo que nos enseñan los demás,
es por eso que cuando crecemos y somos capaces de dirigir nuestro camino
debemos mejorar nuestro nivel de bienestar personal: depende de nosotros.
Los
tiempos de austeridad en los que vivimos no ayudan a mejorar nuestra felicidad,
ya que desgraciadamente equiparamos el dinero a otras necesidades básicas que
necesita el ser humano. Es bien cierto que es necesario, pero debemos
utilizarlo como un medio y no como un fin.
Si echamos
un vistazo a la pirámide de Maslow, vemos que en su teoría formula una jerarquía
de necesidades humanas y defiende que a medida que se satisfacen las
necesidades más básicas, las personas desarrollamos necesidades y deseos más
elevados.
¿Pero qué
ocurre cuando una persona decide reducir su necesidad fisiológica de comer
durante 3 meses para poder comprarse el mismo bolso Louis Vuitton que llevan
sus amigas o el nuevo reloj IWC que lo utilizan personalidades como Zidane o SM
el Rey?
¿A
que extremos estamos llegando?
¿No
podemos ser felices con un bolso o un reloj que únicamente cumplan la necesidad que queremos cubrir?
¿A caso no cubren
la misma necesidad?
El
dinero ayuda, pero no te regala felicidad. Es un bien sobre valorado.
Ayuda
a cubrir nuestras necesidades básicas, pero una vez que éstas están cubiertas le restamos importancia (o al
menos así debería ser).
Tener
la mentalidad de que la felicidad va ligada al dinero hace que muchas personas
desvíen su verdadero camino hacia la felicidad… y después se arrepienten por no haber vivido realmente lo que les hacía feliz.
Nos dejamos
llevar por las grandes empresas, que nos influyen de manera que llegamos a consumir MARCAS (no productos) que no necesitamos para auto realizarnos; son ellos mismos quien nos crean esas falsas necesidades.
Lo que está
claro es que el camino que nos lleva a estar satisfechos con nuestras vidas es trabajar la
felicidad. Podemos aplicar las técnicas adecuadas para conseguirla o mejorarla,
como cualquier otra habilidad.
Lo más
importante es aplicar la técnica efectiva para ello, y así conseguir un alto
rendimiento.
“No creas que el dinero lo hace todo, o vas a terminar haciéndolo todo por dinero” - Voltaire


No hay comentarios:
Publicar un comentario